El lauril éter sulfato de sodio (SLES) es el surfactante aniónico más utilizado en la industria del cuidado personal a nivel global. Su balance entre poder limpiador, generación de espuma, suavidad y costo lo hace prácticamente insustituible en champús, geles de ducha y jabones líquidos. Sin embargo, no todos los formuladores conocen los criterios técnicos que determinan su desempeño óptimo en cada aplicación.
Esta guía cubre las variables clave para usar el SLES correctamente en formulaciones de cuidado personal: concentraciones recomendadas, compatibilidad con co-surfactantes, ajuste del perfil de espuma y consideraciones para pieles y cabellos sensibles. Para información sobre dónde comprar SLES en América Latina, consulta nuestra subpágina de Lauril Éter Sulfato →
Por qué el SLES domina las formulaciones de cuidado personal
El SLES combina tres propiedades que difícilmente se encuentran juntas en un solo surfactante: alta eficacia limpiadora, generación de espuma rica y cremosa, y mejor tolerancia a la piel que su precursor el SLS (lauril sulfato de sodio). La etoxilación del lauril alcohol antes de su sulfatación reduce significativamente el potencial irritante, manteniendo la eficacia limpiadora.
Además, el SLES es compatible con una amplia gama de co-surfactantes, activos cosméticos, conservantes y acondicionadores, lo que lo convierte en la base de la mayoría de los sistemas tensioactivos en champús y geles del mercado masivo y también del segmento premium.
Concentraciones recomendadas según aplicación
La concentración de SLES activo en la formulación final determina en gran medida el perfil de espuma y la sensación de limpieza. La siguiente guía se basa en la versión al 70% de SLES activo:
Aplicación | % SLES activo en fórmula | Perfil de espuma |
Champú cabello normal | 8 – 12% | Abundante, cremoso |
Champú cabello sensible/bebé | 4 – 7% | Moderado, suave |
Gel de ducha | 10 – 15% | Abundante |
Jabón líquido manos | 12 – 18% | Alto, estable |
Limpiador facial suave | 3 – 6% | Bajo, sedoso |
Compatibilidad con co-surfactantes para optimizar el sistema
El SLES rara vez se formula solo. La combinación con co-surfactantes permite ajustar el perfil de espuma, reducir la irritación, mejorar la estabilidad y enriquecer el sensorial. Las combinaciones más comunes en cuidado personal:
SLES + Cocamidopropil betaína (CAPB)
La combinación más utilizada en el mercado. La betaína anfótera reduce el potencial irritante del SLES, mejora la espesabilidad con sal, aporta suavidad al tacto y enriquece la calidad de la espuma. Proporción habitual: 70-80% SLES / 20-30% CAPB sobre el total de surfactantes.
SLES + Cocamida DEA o MEA
Los amidoaminas de coco actúan como espesantes y estabilizadores de espuma, mejorando la textura viscosa del champú o gel. Son especialmente útiles en formulaciones que requieren alta viscosidad sin usar exceso de sal o carbómeros.
SLES + Glucósidos de alquilo (APG)
La opción para formulaciones más sostenibles. Los APG de origen vegetal complementan el SLES con mayor biodegradabilidad y suavidad, siendo la base de muchas formulaciones “más naturales” o con claims eco-friendly. Esta combinación permite reducir la concentración total de SLES sin sacrificar rendimiento.
SLES en formulaciones para cabello y piel sensible
La concentración y el sistema de co-surfactantes son los principales factores para hacer el SLES compatible con formulaciones para pieles y cabellos sensibles. Estrategias adicionales:
- Reducir la concentración de SLES activo por debajo del 8% y compensar con anfóteros suaves
- Añadir activos calmantes: alantoína, pantenol, extracto de avena
- Ajustar el pH de la formulación final a 5.0-5.5 (más cercano al pH natural de la piel)
- Para champú bebé, sustituir SLES por anfóteros como taurato de sodio o glutamato de sodio como base principal
Preguntas frecuentes sobre SLES en formulaciones de cuidado personal
¿Qué concentración de SLES se recomienda en formulaciones de champú?
Para champús de uso general, la concentración de SLES activo suele estar entre el 8% y el 12% de la formulación final. Para cabello sensible, teñido o dañado se trabaja entre el 4% y el 7%, complementando con betaínas anfóteras que aportan suavidad. La versión de SLES al 70% es la más usada en la industria — facilita el manejo, reduce costos de transporte y permite un cálculo directo de la dilución necesaria para alcanzar el porcentaje activo deseado.
¿Cómo combinar SLES con co-surfactantes para reducir la irritación?
La combinación más eficaz para reducir la irritación sin perder eficacia es SLES + cocamidopropil betaína (CAPB) en proporción 3:1 o 4:1. La betaína anfótera neutraliza parte del potencial irritante del SLES, mejora la calidad de la espuma y aporta suavidad al tacto. Para formulaciones extra suaves — como champús para bebés o limpiadores faciales — es recomendable reducir el SLES al 5% o menos y basar el sistema principalmente en anfóteros como betaínas o sarcosinatos.
¿El SLES es adecuado para formular productos para cabello teñido o dañado?
Sí, con las precauciones correctas. Para cabello teñido, se recomienda usar SLES a concentraciones más bajas (6-8%) y complementar con agentes acondicionadores como proteínas hidrolizadas, aceites vegetales o polímeros catiónicos que forman una película protectora sobre la fibra. Un pH más ácido (4.5-5.0) también ayuda a proteger el color y mejorar el brillo. Para cabello muy dañado, algunos formuladores prefieren sustituir parte del SLES por surfactantes con mayor suavidad como los derivados de aminoácidos.
¿Cuál es la diferencia entre usar SLES al 28% y al 70% en formulaciones?
La concentración de SLES activo (28% vs 70%) no cambia las propiedades del ingrediente — solo afecta cuánto producto hay que usar para alcanzar la concentración deseada en la formulación. La versión al 70% es más concentrada, requiere menor volumen por lote, reduce costos de transporte y almacenamiento, pero tiene mayor viscosidad y requiere más cuidado en el manejo. La versión al 28% es más fácil de dosificar directamente pero requiere mayores volúmenes. En América Latina, la versión al 70% es la más distribuida para uso industrial.
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Referencias
- Barel, A.O., Paye, M. & Maibach, H.I. (2014). Handbook of Cosmetic Science and Technology (4th ed.). CRC Press.
- SCCS (Scientific Committee on Consumer Safety). Opinion on Sodium Laureth Sulfate. European Commission. ec.europa.eu
- Reglamento (CE) N° 1223/2009 del Parlamento Europeo — Reglamento de productos cosméticos.
- Personal Care Products Council (PCPC). Ingredient safety: Sodium Laureth Sulfate. cosmeticsinfo.org
